Carpe Diem, haters de Star Wars

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Esta semana me he visto dos veces los Episodios VII y VIII de Star Wars, aunque debería decir ya de “La Saga Skywalker”.

Esto va más que nada, claro, para los fans de Star Wars. Son unas películas que funcionan a la perfección. Star Wars puro las dos. De verdad, no sé qué peros les ve la gente todavía. Los haters perdieron su infancia hace mucho tiempo, y como perdieron su infancia son ya incapaces de disfrutar de este tipo de películas como cuando eran niños. Gente que se pajea mentalmente con historias que es imposible tener, con un Luke inmaculado y celestial, tan joven y esbelto como era el propio Mark Hamill cuarenta años atrás. Como si el tiempo jamás hubiese pasado. La crítica de los fans recalcitrantes es, en el fondo, una pataleta de niño malcriado porque las cosas no sean como ellos quieren que sean.
Pero es que el disfrute de películas como estas no va en la edad. Va en la mentalidad. Madurar no debería implicar dejar de ser capaces de ver las cosas que nos rodean con la perspectiva de cuando éramos más jóvenes, pues en esa perspectiva está la clave de todo. Desafortunadamente, esto es fácil de escribir, pero muy pocos mantienen intacta esa perspectiva.
Una de las cosas fundamentales a la hora de adentrarse en la ficción, en cualquier ficción, ya sea narrada por escrito o por medios audiovisuales, es mantener intacta la suspensión de incredulidad, la otra es no tener prejuicios. Esto último es aún más importante. La mayor parte de los espectadores van a este tipo e películas, primero, no porque las amen, sino porque son tendencia. Van como borregos. Oye, que está bien, si encima no se lanzan a criticar algo que están muy lejos de comprender.
Otros van porque son fans y esperan algo que es imposible: Esperan volver a vivir las mismas sensaciones que vivieron cuando eran niños.
Pero es que ya no somos niños. Hemos crecido. El truco está en dejar a un lado el ego que nos hemos construido a base de opiniones que nos hemos hecho durante años sobre todas las cosas, en teoría cada vez más y más sabios; está en dejar de intentar explicar todo lo que vemos según criterios de nuestro propio mundo y nuestra propia experiencia, y dejarnos llevar por lo que nos propone la película. Hay que ir al cine SIN PREJUICIOS. Como si fuésemos niños, que no lo somos, pero hay que saber mantener intacto ese espíritu de aceptación de la historia, que, señoras y señores, es lo que hacía que vibrásemos cuando éramos niños con estas historias. Y si hoy no lo hacemos, el fallo no está en las películas, está en nosotros. Porque ¿sabéis qué?, yo me lo he pasado de escándalo las dos veces que he visto las dos películas esta semana.
Igual que cuando era niño y mi hermana y yo poníamos todos los sábados por la mañana El Imperio Contraataca. Estuvimos haciéndolo por lo menos dos años seguidos. Fue la última película de la trilogía original que nos quedaba por ver. Así que cuando nuestros padres la trajeron a casa aquello fue un tesoro. Y esa misma sensación de estar ante un verdadero tesoro es la que me embarga cada vez que voy al estreno de una de estas películas. No es que no tenga claro qué es lo que me gusta, ni mi capacidad de crítica. Por eso sé, por ejemplo que Rogue One es una película más bien floja, en comparación con todas las demás de Star Wars, (Han Solo incluida).
Porque nos acostumbramos a las nuevas tecnologías, y dejamos de valorar el arte y el trabajo que hay detrás. Creemos que es fácil hacer esas cosas. Que nacen de la noche a la mañana. Que al año siguiente vendrá otra, y luego otra , y otra más. Pero no. Eso es falso. Es una percepción distorsionada por nuestra falta de perspectiva y nuestra incapacidad para saber valorar lo que nos es dado en el tiempo en que vivimos.
Durante muchos años no hubo películas de Star Wars. Para mi yo más joven el hecho de pensar en que alguna vez pudiera hacerse una nueva película de Star Wars más allá de El Retorno del Jedi era simplemente un sueño. Así pues estas películas no dejan de ser un sueño hecho realidad, y para mí en los dos sentidos, porque antes de que se estrenase el El Despertar de la Fuerza soñé con ella.
Y no van a durar toda la vida. Las mismas secuelas terminarán en 2019. La saga de los Skywalker terminará en 2019. Quizá vendrán otras películas de Star Wars, sí, seguro que sí. Pero ya no como esas. Ya no esas. Y si seguís yendo al cine cargados con más prejuicios que ilusión, sin estar dispuestos a dejaros arrastrar por la historia que el moderno cuentacuentos de nuestros días os estará contando desde el fuego de las nuevas tecnologías, estaréis desperdiciando una parte importante de la vida. Para mí, al menos, una muy importante.¿Qué te importa más, hater de Star Wars, tener razón, o simplemente dejarte llevar y ser feliz mientras dura la película? Que esto no es política, cretino. Que esto es arte.
Hay veces que voy a ver películas con la expectativa bastante alta, como es el caso de Valerian y Jurassis World, y salgo del cine bastante decepcionado (sobre en el caso de la de Bayona… ), pero afortundamente ese no ha sido ni de lejos el caso con las películas secuelas de la saga de los Skywalker.

Creed a un experto en esas lides. Son una verdadera maravilla. No se me ocurre un caso más flagrante de violación del carpe diem que un verdadero fan de Star Wars no sabiendo disfrutar de los Espisodios VII y VIII.

En breves redactaré un artículo exponiendo, desde un punto de vista más técnico y pormenorizado, cada una de las secuencias del Episodio VIII, lo que pienso sobre ellas, lo que se criticó sobre ellas, y el por qué de la equivocación de esas críticas.

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